El panorama de la formación continua en odontología está experimentando su transformación más significativa en décadas. A medida que salimos de la sombra de la pandemia, la Comisión de Reconocimiento de Proveedores de Formación Continua (CCEPR) de la ADA está revisando por completo las normas CERP, que entrarán en vigor el 1 de junio de 2026. No se trata solo de un ajuste administrativo, sino de un cambio fundamental que podría redefinir nuestra forma de abordar el desarrollo profesional.
Tras haber superado el caos de la enseñanza a distancia durante el curso 2020-2021 y haber visto cómo mis compañeros se adaptaban a todo tipo de situaciones, desde seminarios web en Zoom hasta conferencias híbridas, he podido comprobar de primera mano cómo han evolucionado las necesidades formativas de nuestra profesión. Las nuevas normas reflejan esta realidad y, al mismo tiempo, abordan preocupaciones de larga data sobre la calidad educativa y el sesgo comercial.
Las cifras lo dicen todo: pasamos de 14 estándares con 104 criterios a solo 5 estándares con 17 criterios. No se trata de una simplificación a la baja, sino de una racionalización inteligente. La ADA ha tenido en cuenta los comentarios recibidos durante años sobre la complejidad y la carga burocrática que disuadían a los proveedores de formación continua de calidad de solicitar el reconocimiento.
El nuevo marco adopta las Normas de Integridad e Independencia de la ACCME, lo que implica requisitos más estrictos para una formación imparcial y basada en la evidencia. Esto cobra especial relevancia dado que hemos asistido a una proliferación de ofertas de formación continua en línea, algunas excelentes y otras cuestionables.
Este enfoque simplificado se centra en lo que realmente importa:
Este cambio beneficia especialmente a los proveedores que dan prioridad a lo digital, ya que pueden demostrar resultados cuantificables mediante el análisis de datos de aprendizaje, algo que resulta más difícil de cuantificar en las aulas tradicionales.
Aunque la ADA establece las normas nacionales, son las juntas estatales las que siguen teniendo la última palabra en cuanto a los requisitos. Los cambios de 2026 están generando interesantes repercusiones en las normativas estatales.
Arizona mantiene su requisito trienal de 63 horas, pero permite hasta 21 horas de formación continua presencial, lo que supone un reconocimiento del valor que sigue teniendo el aprendizaje presencial, al tiempo que se apuesta por la flexibilidad digital.
California está adoptando una postura más estricta en materia de control de infecciones, al exigir tres horas (más que en los requisitos anteriores) y ocho horas de formación específica para los auxiliares sin licencia que realicen procedimientos con riesgo de exposición a partir de 2025. Esto refleja la mayor concienciación sobre los protocolos de infección tras la pandemia.
Maryland ofrece un respiro al ampliar el plazo de formación continua a dos años y medio para las renovaciones de 2026, reconociendo así la complejidad del periodo de transición.
Nuevo México exige ahora conservar los registros de formación continua durante cuatro años, lo que pone de relieve la importancia del registro de auditoría ante la proliferación de los certificados en línea.
Varios estados mantienen límites máximos en las horas de formación continua en línea, permitiendo normalmente que entre el 50 % y el 75 % de los requisitos se cumplan de forma digital. Esto refleja el debate actual entre el aprendizaje práctico y la comodidad. Según mi experiencia, ciertos temas —como las técnicas quirúrgicas o el manejo de equipos— siguen beneficiándose de las demostraciones presenciales, mientras que otros, como la gestión de la consulta o la farmacología, se adaptan bien a los formatos digitales.
La pandemia obligó a llevar a cabo un experimento a gran escala en materia de formación odontológica a distancia. Aunque carecemos de datos de mercado exhaustivos, los testimonios de otros colegas y mi propia experiencia apuntan a que está surgiendo una preferencia por el modelo híbrido.
Las ventajas de la distribución digital son ya innegables:
Sin embargo, los formatos tradicionales siguen ofreciendo ventajas únicas:
La rápida expansión de la formación continua en línea durante la pandemia puso de relieve las preocupaciones sobre la calidad. Todos nos hemos topado con cursos que parecían más presentaciones de marketing que experiencias educativas. Las nuevas normas CERP abordan directamente esta cuestión.
La adopción de las normas de integridad de la ACCME implica una supervisión más estricta de las relaciones comerciales. Los proveedores de formación continua deben ahora:
Esto afecta especialmente a los fabricantes de equipos y a las empresas farmacéuticas, que históricamente han difuminado los límites entre la formación y la promoción.
Quizás lo más significativo es que, ahora, los profesionales deben demostrar que su formación continua mejora realmente su desempeño profesional. Esto va más allá de los simples certificados de asistencia y se centra en medir la retención de conocimientos, el cambio de comportamiento y la mejora de los resultados de los pacientes.
Las plataformas digitales tienen una ventaja en este sentido: pueden hacer un seguimiento de las métricas de participación, los resultados de los cuestionarios y las evaluaciones de seguimiento con mayor facilidad que los formatos tradicionales.
Dado que el periodo de transición se prolongará hasta 2026, los cursos impartidos por proveedores actualmente reconocidos por el ADA CERP siguen siendo válidos para la renovación de licencias. No obstante, es recomendable comprobar la situación del proveedor, especialmente en el caso de las plataformas en línea más recientes.
A la hora de evaluar las opciones de formación continua, ten en cuenta lo siguiente:
Dado que estados como Nuevo México exigen conservar los registros durante cuatro años y que los riesgos de auditoría van en aumento, resulta fundamental llevar una documentación meticulosa:
Teniendo en cuenta las tendencias actuales y las nuevas normas, es probable que la estrategia óptima de formación continua implique una combinación bien meditada de métodos de impartición:
Aunque no disponemos de datos concretos sobre el retorno de la inversión, la ecuación de costes está cambiando. La formación continua en línea suele ser más económica por hora de crédito, pero las experiencias presenciales de calidad pueden aportar un mayor valor a largo plazo gracias a las oportunidades de establecer contactos y al desarrollo de competencias. La simplificación de las normas CERP también podría reducir los costes de cumplimiento de los proveedores, lo que podría traducirse en una bajada de las tasas de los cursos.
Es probable que el énfasis de las nuevas normas en la medición de resultados impulse la innovación en las tecnologías de impartición de formación continua. Cabe esperar que veamos más:
Para afrontar con éxito la transición de 2026:
A la hora de evaluar las opciones de formación continua durante este periodo de transición:
Tanto si necesitas encontrar cursos de formación continua acreditados como si quieres consultar los requisitos específicos de tu estado, aquí te ayudamos.
Buscar cursos de formación continua → Requisitos estatales →
Sí, los cursos impartidos por proveedores actualmente reconocidos por el ADA CERP siguen siendo válidos para la renovación de licencias durante todo el periodo de transición. No obstante, comprueba que los proveedores que hayas elegido estén trabajando para cumplir con las nuevas normas.
Las nuevas normas no hacen distinción entre los distintos métodos de impartición, sino que se centran en la calidad educativa, la evaluación de los resultados y la ausencia de sesgos comerciales. Tanto los formatos en línea como los presenciales pueden cumplir los requisitos si se diseñan y aplican adecuadamente.
El proceso de reconocimiento simplificado podría animar a más proveedores de calidad a solicitar la acreditación CERP, lo que podría ampliar la oferta de cursos. Sin embargo, unos requisitos de integridad más estrictos podrían eliminar las ofertas de menor calidad, mejorando así el nivel educativo general.
Da siempre prioridad a los requisitos de tu colegio profesional estatal, ya que prevalecen sobre las normas de la ADA a efectos de la concesión de la licencia. Muchos estados tienen requisitos específicos en materia de control de infecciones, prescripción de opioides o horas de formación práctica que deben cumplirse independientemente del cumplimiento de los CERP.
Busque una información clara sobre las relaciones comerciales, citas de contenidos basadas en la evidencia, una presentación equilibrada de las opciones terapéuticas y las credenciales de los profesores. Evite los cursos que parezcan más promocionales que educativos, y compruebe que los proveedores cuenten con políticas transparentes sobre la gestión de los sesgos comerciales.